Encerraran periodista en psiquiátrico 10 días, al saber su identidad los médicos quedan en shock

Elizabeth Cochran Seaman nació en mayo del 1864 en Estados Unidos y se la conoce como Nelly Bly. Desde muy pequeña, fue una niña con mucha fuerza de voluntad, y quería ganar su propio dinero.

Cuando su padre murió, ella era muy joven, pero eso no le impidió ayudar a su madre en el sustento de sus 14 hermanos. A ella no le gustaba en lo absoluto que utilizaran a las mujeres solo para los labores del hogar. Por eso, se propuso cambiar el curso de la historia.

Un día, luego de leer un artículo en el periódico titulado “para que son buenas las mujeres” se puso furiosa. Tanto fue así, que escribió una respuesta al redactor del artículo del periódico y se la envió. George Madden leyó su respuesta y se quedó impresionado. Así que, inmediatamente citó a Elizabeth para que vieran en persona.

Después de hablar un poco con ella, le ofreció trabajo permanente escribiendo artículos. Ella, por supuesto, aceptó encantada. A ella le interesaba escribir sobre la situación de las mujeres y sus derechos. Sin embargo, este tipo de artículos no tenía una buena acogida pues iban en contra de la opinión de muchos.

Normalmente, los artículos de mujeres tenían que tratar de moda o de la jardinería. Sin embargo, sus arriesgados artículos daban mucho de qué hablar. De hecho, algunos hasta llegaron a molestarse con ellos. Por eso, le pidieron que escribiera artículos menos molestos, a fin de mantener el público contento.

Se hace periodista en cubierto

No obstante, poco después, la periodista se cansó de escribir sobre lo mismo, así que decidió mudarse. Entonces, se trasladó a la ciudad de New York, donde consiguió trabajo en el periódico New York World. Uno de sus primeros encargos como periodista fue investigar sobre un hospital psiquiátrico. Pero debía hacerlo sin que nadie sospechara, pues nadie podía sacar información de allí.

Lo que se conocía hasta el momento es que, quien entraba allí, no solía jamás. Fue aquí donde esta periodista comenzó su carrera como periodista en cubierto. Durante mucho tiempo se había rumorado muchas cosas sobre las condiciones del hospital. Sus antiguos empleados lo acusaban de abuso a los enfermos y de tener condiciones deplorables. Pero no se contaban con pruebas de ello y sus empleados no querían testificar.

La empresa le prometió que sacaría a Elizabeth de allí 10 días después de haber ingresado. Entonces, ella aceptó el peligroso trabajo y comenzaron a poner manos a la obra. La periodista se había preparado mentalmente para lo que iba a ver. Sin embargo, lo que se encontró allí dentro fue peor de lo que se imaginaba.

En primer lugar, la periodista notó que dentro del hospital vivían el 2 de pacientes de lo que permitían las instalaciones. Por ello, los pasillos del hospital estaban llenos de pacientes enfermos. La comida era un trozo de pan, sopa acuosa y frutas en muy malas condiciones. Por si fuera poco, había ratas por todos lados.

Su periodismo da resultados

Nadie pensaba que la periodista podría salir del hospital. Pero tras unos días interna, de la nada, la mujer “recuperó la cordura”. Allí dentro se encontró a muchos pacientes que no eran enfermos, pero eran muy pobres y no sabían el idioma. Allí dentro eran objeto de maltratos constantes. Se les pegaba y se los obligaba a bañarse con agua congelada.

Cuando un médico los atendía, ninguno creía al paciente sobre los maltratos que recibían allí. Muchos confesaron que se les pegaba y hasta colgaban del techo, pero no les creían. Por otro lado, los que verdaderamente estaban enfermos, nunca recibían el tratamiento adecuado.

Según cuenta la historia, un abogado se apostó frente a una entrada del hospital, pidiendo la liberación de la periodista. Después de tanto insistir, liberaron a la mujer de aquel horrendo hospital. En su artículo pionero “Diez días en una casa de locos”, logró conseguir que arrestaran a los abusivos doctores.

Mas tarde, la periodista siguió escribiendo artículos relacionados con el tema. Con ellos, pudo alcanzar la fama mundial y sus artículos se publicaron por todo el mundo. Después, siguió escribiendo sobre política, pobreza y los derechos de las mujeres.

Ella se convirtió en una verdadera fuente de admiración para muchos jóvenes. Lamentablemente, terminó muriendo de un derrame cerebral en el 1922, cuando tenía 57 años. Aun así, sigue siendo una fuente de inspiración para muchas mujeres jóvenes hoy en día. Si crees que hizo un trabajo excepcional para su tiempo, comparte su historia en tus redes sociales.

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